top of page
Únete a mi blog
Join our email list and get access to specials deals exclusive to our subscribers.


¡¡50 años Joseluivis!!
5 de julio Hoy sería el cumpleaños de mi amigo José. 50 palos, cabrón. Celébralos allá donde estés. De José ya he hablado en este blog. Lo hago cada 5 de julio. Y cada 27 de noviembre. Va para cuatro años sin él. Cuatro. Con Jose me lo he pasado de puta madre. Hemos fumado mil porros juntos. Nos hemos emborrachado mil veces. Hemos hablado de todo y de nada durante horas que parecían no acabarse nunca. Con Jose he vivido. He fumado. He bebido. He reído. He llorado. He cantado.

Miguelitor
5 jul1 min de lectura


Me ha parido la galga
Estábamos en un entierro. En mi pueblo. Ciempozuelos. El abuelo de un colega en la caja. El cura haciendo su trabajo. La familia cumpliendo con el llanto. Ese puto silencio solemne que se puede cortar con un cuchillo. Respeto. Tradición. La coreografía entera de la muerte bien hecha. Y de repente, un paisano. A grito pelao. Con volumen de vender melones en el mercado. Que le ha parido la galga. Que si quiero un galguito. Me dice. A mí En mitad del puto entierro. Con eco. Con

Miguelitor
4 jul1 min de lectura


Taller de Fotografía Callejera en Estambul: mirada, narrativa y proyecto
Estambul no es un decorado. Es una ciudad viva, intensa y visualmente inagotable. Por eso un taller de fotografía callejera en Estambul no puede ser un simple paseo con cámara. No es un photowalk. No es turismo con disparos rápidos. Es un proceso. Un proceso de observación, interacción y construcción de mirada. ¿Qué hace diferente a un taller de fotografía en Estambul? La ciudad ofrece algo que pocas capitales pueden dar al mismo tiempo: – Comercio tradicional y modernidad –

Miguelitor
30 jun2 min de lectura


QUE TE DEN POR EL CULO, DON ANTONIO
Era profesor de matemáticas. Tenía barba, calvo, pantalones Wrangler y jerseys verdes de pico. Y daba hostias como panes. Hoy me he acordado de él hablando con mis alumnos de español. Lo han flipado. Don Antonio. No era buen profesor ni buena persona. Si fuera de la escuela lo era, allí dentro no. Empezó con nosotros en cuarto de EGB. Y al año siguiente, otra vez. Dos platos de la misma sopa. Yo sé lo que es aguantar críos. Es jodido. Pero también sé lo que es que un adulto t

Miguelitor
28 jun2 min de lectura


Turno de Mañana para Hijos de Puta
Se gastaba el sueldo en la tragaperras. Bebía DYC con coca. Y no hablaba con nadie. Le llamaban Montoro. Dedos amarillos de apurar el cigarro hasta las uñas. Dientes negros. Fofiflaco. Curraba recepcionando perecederos en un gran almacén. De cinco a una. De lunes a sábado. Horario de madrugón y mala hostia. Y era un hijo de puta con los repartidores. Pequeño poder. Abusón. Rey del muelle. Un día cobró de lo lindo. Y le pasó por gilipollas. Por creerse algo. —¿Dónde dejo el ca

Miguelitor
26 jun1 min de lectura


Todo lo que necesitamos del infierno. Capítulo 9: Cocaína, oro y la Paleta de la Fraternidad
El nueve arranca fuerte. Marvella metiéndose cocaína. Le gustaba follar. Comer manzanas. Y la farlopa. Cada uno con sus hobbies. Duffy no soporta la coca. Ni a los que la consumen. Pero a ella no la quiere para conversar. La quiere para follar. Sin romanticismo. Sin autoengaño. Le cuenta lo del frontón. La patada a Tump. El juicio que viene. La guerra que se acerca. Ella, práctica, le dice que para una guerra hace falta cocaína. Quince gramos. Ahí es nada. Setecientos dólares

Miguelitor
20 jun2 min de lectura


Todo lo que necesitamos del infierno. Capítulo 8: Vino caliente y somantas de hostias
Después de agarrarle las pelotas a Jert y mandarlo al psiquiatra, Duffy hace lo lógico. Se va a casa de Marvella. La amante. Tiene llave. No llama. No pregunta. Entra. Y ahí está ella. A cuatro patas. En pelotas. Gimiendo. Mientras un chaval le da por detrás. Con dos cojones. Ella pensaba que Duffy estaría de vacaciones con su mujer y su hijo. Y oye, tampoco hay nada de malo en follar con otros. No te jode. Duffy no monta un numerito. Se presenta. Saluda. El chaval, en mitad

Miguelitor
19 jun2 min de lectura


Todo lo que necesitamos del infierno. Capítulo 7: Monedas, pelotas y psiquiatras
Después del banco, Duffy no se hunde. Se enfría. Se va a la oficina. Allí guarda unas monedas de colección sudafricanas en la caja fuerte. Su pequeño tesoro paralelo. Algo que todavía es suyo. Al entrar, la secretaria se ruboriza. Eso ya huele mal. Se saludan. Duffy entra en su despacho. Y aquí Crews vuelve a disparar. El despacho es pobre. Triste. Mal amueblado. Mesa.Tres sillas baratas. Y en la pared, su título de abogado. Nada más. Si lo comparas con el despacho de Jert, e

Miguelitor
18 jun2 min de lectura


Todo lo que necesitamos del infierno. Capitulo 6. Cronómetros infalibles, suegros contorsionistas y una traición bancaria
Duffy está solo. Autocaravana. Carretera. Sin plan. Por primera vez en su vida no hay rutina. No hay horarios. No hay familia a la que disciplinar. Hay una mezcla rara: Tristeza por el derrumbe. Euforia de libertad. Una deriva. Y cuando no sabe qué hacer… Hace lo único que sabe hacer. Medirse. La milla Encuentra una pista de atletismo. De esas de ceniza. Silencio. Se pone un reto: bajar de cuatro minutos y medio en la milla. Aquí aparece otro fetiche: Su cronómetro. Para Duff

Miguelitor
17 jun2 min de lectura


TODO LO QUE NECESITAMOS DEL INFIERNO. Capítulo 5: Tao, ajo y divorcio
Aquí ya no hay equilibrio. Aquí Duffy cruza la línea. Empieza obligando a su familia a sentarse en posición del loto. Su mujer. Su hijo gordo de nueve años. Silencio forzado. Espalda recta. Y él soltando una parábola taoísta sobre pureza espiritual en la antigua China. Un iluminado de gimnasio. Tish lo corta. Le dice que está harta de sus historias de chinos. Le rompe la escena zen en la cara. Y en ese momento ves algo importante: Duffy la mira con rencor. Pero también con de

Miguelitor
16 jun1 min de lectura


Todo lo que necesitamos saber del infierno. Capítulo 4: Chocolatinas, amenazas y carne cruda
Aquí ya no hay metáfora. Aquí huele a casa cerrada. El infierno doméstico de Duffy se abre de par en par. Si antes intuíamos desequilibrio, ahora vemos el asco. Desconexión total. Violencia que todavía no ha explotado, pero que respira debajo de la alfombra. La chocolatina de 100 gramos La primera víctima es su hijo. Félix. Nueve años. Gordo. Una chocolatina de 100 gramos desata el desprecio. Para Duffy, que vive contando calorías y levantando hierro, el sobrepeso es pecado

Miguelitor
15 jun2 min de lectura


Todo lo que necesitamos del infierno. Capitulo 3. Dientes rotos, budismo zen y el cuarto sofá del salón
El tercer capítulo arranca con olor a trampa. Frontón. Calor. Expectación. El socio de Duffy le ha preparado una encerrona psicológica. Le planta delante a Tump. Jugador profesional de baloncesto. Afroamericano. Físico hercúleo. Esculpido como el suyo. No es deporte. Es choque de egos. Empiezan a jugar. La cosa se calienta. Tump le mete un golpe. Sangre. Dos dientes menos. Y aquí es donde ves quién es Duffy. No para. No se queja. No reflexiona. Responde. Patada de kárate okin

Miguelitor
14 jun2 min de lectura


Todo lo que necesitamos del infierno. Capítulo 2: Vivir es entrenar
La vida para Duffy no se vive. Se entrena. Disciplina militar. Disciplina deportiva. Karate. Sentadillas con 140 kilos. ...Y el sexo debería ser deporte olímpico. Si lo fuera, él tendría el oro. Con dos cojones. Y tú estarías en el sofá, gordo e impotente, viéndolo por televisión. Piénsalo. La bici no es un hobby. Es purificación. Es religión con ruedas de carbono. Hay una escena que la veo perfecta. El tipo, a 65 kilómetros por hora, cruza unas pistas de frontón para hacerse

Miguelitor
13 jun1 min de lectura


He mandado Trainspotting a tomar por saco
Llevaba más de dos meses con Trainspotting. Es verdad que no he tenido mucho tiempo para leer, pero cuando lo cogía me aburría como una mona. Le han dado por saco. Me marean esos libros que te descolocan con veinte nombres por página. Pues este Nombre, apellido y mote Acabo perdido. A tomar por el culo He empezado Todo lo que necesitamos del infierno, de Harry Crews. De momento aparecen: Duffy Deeter, el protagonista. Su socio, que le odia. Un negro que juega al baloncesto y

Miguelitor
12 jun2 min de lectura


(Parte) Capítulo dos. Siempre has sido un gilipollas
Ya estaba hasta las pelotas de creer en mí. Me di cuenta de que no valía para nada más que para beber y bailar con las mujeres de otros mientras la mía me esperaba en casa llorando. Llorar por mí se le daba tan bien como a mí reírme de ella. Era un puto alcohólico. Vivía preocupado por tener birras en la nevera, porros en el bolsillo y un sofá donde tocarme las pelotas sin que nadie me molestara. Pero yo creía en mí. Había nacido para triunfar. Eso me repetía. Cada día era un

Miguelitor
11 jun2 min de lectura


Capítulo uno. ¨Vas a llegar Fina¨
Fue justo antes de desayunar cuando me fumé el porro. No lo necesitaba, pero los nervios por la boda hicieron que saliera a la azotea a mirar la ciudad que tantas veces había visto desde ahí. El sol me dio la bienvenida con una ligera brisa y algún que otro pájaro piaba muy cerca de mí. Las sábanas del vecino se movían con el viento y olían a suavizante. Me llegaba el olor. Subí con la cámara de fotos para la foto del día, hábito que repetía desde que empecé mi diario, y quis

Miguelitor
29 may3 min de lectura


Dos orejas y el rabo
Acabábamos de salir de San Isidro. Toros, sol, puro y postureo. Restaurante Toribio. Enfrente, Las Ventas. Madrid año 2006 En la mesa: Mi jefe, su mujer. Dos constructores con sus respectivas. Mi compañero César. Y yo. Me habían contratado para sacar conversación. Para eso valía. Antes de que llegara el rabo de toro, lo típico. Vino. Risas. Palmaditas en la espalda. Uno de los constructores empieza a hablar del otro. Que si hombre íntegro. Que si de los que se visten por los

Miguelitor
23 may1 min de lectura


¿Habemus diente?
PRIMERA PARTE Después de casi seis meses esperando a que el hormigón fragüe, hoy vuelvo al dentista. Con dos cojones. Me ponen el incisivo definitivo. He pedido colmillo de lobo. No sé lo que me pondrán. Igual salgo con sonrisa de funcionario. Voy con ganas. Y con sueño. Tener al dentista en otro país significa madrugar como un desgraciado. Si le sumas que la enfermedad del fútbol no se me cura, te acuestas a las 3:30 y te levantas a las seis. Llámame tonto del bolo. Aquí est

Miguelitor
18 may1 min de lectura


El disfraz de experto
Me levanto y me pongo el disfraz de adulto funcional. A trabajar, machote. Las facturas no se pagan solas. Después me pongo el disfraz de profesor. Y oye, para no tener estudios formales, me queda de puta madre. Con dos cojones. Me paso el día hablando de español y de fotografía. Enseñar es una palabra muy grande. Yo hablo. Y cobro. Hay días buenos y días malos. Hoy tocaba gris sucio. Clase de 59 minutos. Delante, un chaval de 15 años. Cara de puré sin sal. Educado. Blandito.

Miguelitor
8 may1 min de lectura


ME HA SALIDO UNA PUTA LENTEJA EN EL PECHO
Estoy en el hospital. Esperando. Luego ya veremos. Chequeo semestral. Vengo a que un puto análisis me cante las cuarenta. El colesterol me la suda. Es el peaje por dos meses de donuts y malas noticias. Volveré a la zanahoria y al pescadito al vapor. Hipócrita con disciplina Pero no vengo solo por eso. He venido por un lunar. Un puto punto negro en el pecho. Media lenteja de mierda que no estaba ahí. Y ya me he montado el puto funeral en la cabeza. Me pica solo de pensarlo. Y

Miguelitor
5 may1 min de lectura


FELICIDADES A MIS HERMANOS
Ayer fue el cumpleaños de mis hermanos, Ana y Carlos. Un día triste. Pero lo celebré. Con dos cojones. Mi hermano hace ya tres años y una semana que no está con nosotros. Jose, siete meses Mi madre dos meses y dos semanas. La vida es muy puta. No negocia. Arrasa. El 25 de abril ya no tiene tartas. Ni tarjetas Ni risas al otro lado del teléfono Ni regalos. Ni Fanta naranja porque nunca nos gustó. Ni velas que nadie sople. Ni brindis. Ni champán Ni la madre que lo parió Ni piña

Miguelitor
26 abr1 min de lectura


Varón Dandy
Cuando éramos pequeños nos echábamos Varón Dandy en el hueval. Nos daba igual cómo oliera. Solo queríamos una cosa: Tener las pelotas vestidas con vello púbico Un iluminado del barrio nos dio la receta mágica: “Échate Varón Dandy ahí abajo y verás.” Ciencia de portal. Varón Dandy. Santo grial del sobaco paternal. Hoy hace 37 años que tengo pelos en las pelotas. Y no fue por el perfume de mi viejo. Fue la naturaleza diciendo: Ahora te jodes. Bendito puto día. Lo que empezó com

Miguelitor
24 abr1 min de lectura
bottom of page
