TODO LO QUE NECESITAMOS DEL INFIERNO. Capítulo 5: Tao, ajo y divorcio
- Miguelitor

- 16 jun
- 1 min de lectura

Aquí ya no hay equilibrio.
Aquí Duffy cruza la línea.
Empieza obligando a su familia a sentarse en posición del loto.
Su mujer.
Su hijo gordo de nueve años.
Silencio forzado.
Espalda recta.
Y él soltando una parábola taoísta sobre pureza espiritual en la antigua China.
Un iluminado de gimnasio.
Tish lo corta.
Le dice que está harta de sus historias de chinos.
Le rompe la escena zen en la cara.
Y en ese momento ves algo importante:
Duffy la mira con rencor.
Pero también con deseo.
Control y deseo peleándose dentro del mismo cuerpo.
Ya empieza a agrietarse.
La sala de pesas
Luego arrastra la locura al gimnasio de casa.
El niño.
Desnudo.
Enfrente de la multipower.
“A cada hombre le llega su momento”.
Eso no es disciplina.
Es humillación con discurso motivacional.
Lo obliga a entrenar.
Lo obliga a resistir.
Y remata con un batido asqueroso.
Zanahoria. Fruta. Ajo crudo.
El niño vomita.
Ahí ya no hay metáfora.
Ahí hay crueldad.
La palabra prohibida
Tish explota.
Ya no está apática.
Ahora hay odio.
Hay decisión.
Dice que no suben a la autocaravana.
Dice que va a llamar a un abogado.
Y esa palabra cae como una bomba.
Abogado.
Divorcio.
Pérdida.
Territorio que se desmorona.
Duffy, que controla calorías, músculos y kilómetros,no puede controlar eso.
El final
Arranca la autocaravana.
Se va solo.
Y aquí está lo bueno.
No hay sensación de libertad.
No hay épica.
No hay redención.
Solo vacío.
Silencio.
Un tipo que quiso moldearlo todo a su imageny se ha quedado sin nada.
Su mundo perfecto, milimétrico, disciplinado,hecho añicos.
Y yo cierro el capítulo pensando:

Comentarios