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TOREAR PAYASOS


Hay un tipo de gilipollas que me fascina.


El que no tiene cojones para hacer nada,

pero tiene una puta enciclopedia para criticar lo que haces tú.


El puto escaparate digital está lleno de ellos.

Son una plaga.

Una puta epidemia de cobardes con teclado.


Ayer apareció uno.

Soltó su mierda contra mí

Y esperó.


Esperó a que yo bajara al barro.

A que me revolcara en su puta frustración.


PERO NO LO ENTENDIÓ.


A mí me la sudas tú.

Y me la suda tu puta opinión.

Y me la suda la gente como tú


No estás aquí porque no te guste lo que hago.

Estás aquí porque te jode que yo esté en la puta arena.

Manchándome.

Y tú estés en la grada, comiendo pipas y con las manos limpias.


Tu insulto no es una crítica.

Es un puto aplauso al revés.

Es el ruido que hace tu mediocridad cuando se choca contra mi trabajo.


Esto no es un diálogo.

Es una puta lección.


Y la lección es esta:

El toro no habla con el payaso.


Simplemente, sigue ahí.

De pie.


Y eso es lo que te jode

Tonto ¨El bolo¨


 
 
 

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Miguel, has descrito perfectamente al nuevo deporte nacional:

opinar desde el sofá con las manos limpias.

El “experto en todo” que no ha hecho nada…pero te hace una auditoría completa en tres líneas.

Ese perfil me encanta:

  • no crea

  • no arriesga

  • no se expone

pero oye…para repartir hostias verbales tiene un máster.

Y lo mejor es que esperan respuesta.

Se sientan con palomitas digitales:

“a ver si entra al trapo…”

Pero claro, tú no entras.

Y eso les jode más que cualquier contestación.

Porque el hater no quiere diálogo…quiere atención.

Y tú le haces el peor desprecio posible:

ignorarlo

Lo del “aplauso al revés” es buenísimo. Porque es verdad:

si nadie hiciera nada…ellos no tendrían de qué hablar.

Son comentaristas…

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