REBOZADO EN PAPILLA DE CACAHUETE
- Miguelitor

- 12 jul
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Esta noche ha venido el Ratoncito Pérez.
Debajo de la almohada,
un enfado de tres pares de cojones
y una receta de purés de calabaza.
Ayer se me cayó el diente.
El postizo.
El del miércoles.
El puto diente de pladur.
El dentista me avisó.
Y yo,
que tengo el autocontrol de un crío en una pastelería,
me fui de barbacoa.
En ayunas.
Para inflarme.
Cogí carrerilla
para meterme el hostiazo solito.
Aún no estaba la carnaza.
Había cacahuetes.
Y yo no soy de uno en uno.
Soy de puñado industrial.
La boca convertida en una puta hormigonera.
Hasta que lo sientes.
El pladur.
Escupí en la mano
medio muro de carga
rebozado en papilla de cacahuete.
Por puto agonías.
Y aquí estoy.
Domingo 12 de julio.
Siete de la mañana.
Con un billete de ida
al proveedor oficial en China.
Que me lo cosan al paladar con hilo de pescar.
Me la suda.
No me jode el dolor.
Me jode tener que sonreír con la boca cerrada.
Que mis estudiantes descubran que tengo la boca como un solar.
Y que el único que vaya a sonreír de verdad
sea el puto dentista chino
cuando me vea entrar por la puerta,
con el Google Translator abierto,
preguntándome:
“¿Cacahuete?”

Miguel, el Ratoncito Pérez ya no viene a tu casa: ha subcontratado el servicio a una empresa de reformas. Entre el diente de pladur, la hormigonera de cacahuetes y el muro de carga escupido en la mano, esto no es odontología, es Bricomanía bucal. Eso sí, la próxima barbacoa llévate casco, gafas de protección y un saco de cemento rápido.