Guapo, guapo, guapo!
- Miguelitor

- 6 feb
- 1 Min. de lectura

La mejor dieta de toda la vida
es no tener dientes.
O tener solo los de abajo.
Como las ovejas.
Con dos cojones.
No hace ni dos semanas del implante
y estoy guapo de cojones.
Guapo.
Guapo de foto mala.
Eso sí,
ni se te ocurra que sonría.
Porque sonrío
y se va todo a tomar por culo.
Los modelos no se ríen.
Los idiotas, sí.
Por cierto.
Comer purés y beber batidos
es un coñazo monumental.
Pero funciona.
Qué jodida rabia.
Yo siempre he sido un goloso.
Un puto desastre con patas.
De esos que de postre
se comen un filete
y luego otro
por si acaso.
Mi desayuno
es la comida de una familia
con hipoteca y dos hijos.
Terminas de comer
y te quedas jadeando
como un búfalo asmático,
pero feliz.
Pero mira tú.
Después del implante
algo se ha roto.
O se ha arreglado.
Vete a saber.
El primer día
tenía más hambre
que Dios talento
El segundo, menos.
Y ahora, con estos purés,
el hambre se me va
por aburrimiento.
La berenjena
es un somnífero legal.
Pero funciona.
Mi mujer se ha ido a Taiwán
y ha vuelto con donuts
y mierdas dulces
porque me quiere.
Porque piensa en mí.
Pobre.
Yo le he dicho que no.
Que hoy toca
calabaza y zanahoria.
Tristes.
Naranjas.
Honestas.
Con dos cojones.

La dieta definitiva: quitarse los dientes y que el cuerpo se rinda por aburrimiento. Ni ayuno intermitente ni hostias.
Guapo de foto mala es el único canon de belleza que no depende de sonreír ni de abrir la boca—decisión sabia, por cierto—.
Lo de los purés es castigo bíblico pero con resultados medibles, que es lo que más jode: que encima funcione.
Pasar de desayunar como una familia entera a caer rendido ante una berenjena no es evolución, es ciencia ficción.
Y lo de decirle que no a los donuts mientras abrazas una calabaza triste ya es amor propio o directamente agotamiento vital, no sabría decir.
En cualquier caso, has descubierto el único método para perder hambre, kilos y pacienciaa…