EL MAS TONTO DE LA CLASE DE AL LADO
- Miguelitor

- 20 jul
- 1 min de lectura

Que me den por culo si yo soy maduro.
Siempre he ido tarde para eso.
Voy camino de los 50
y ya no doy un duro por arreglarlo.
Me la suda.
Gran ejemplo de no‑madurez.
Conozco a gente de EGB
que ya sabía lo que iba a ser de mayor.
Otros que salieron de la adolescencia
entre calimochos, porros y botas militares
y ahora llevan corbata
y hablan de hipotecas.
El más tonto de la clase de al lado
tiene mujer, tres críos, chalet, perro, piscina
y un negocio que le va de puta madre.
El que gritaba conmigo en el campo
ahora modula la voz.
Y yo aquí.
Con acento ultrasur
y cero plan quinquenal.
Mi edad del pavo duró hasta los 45.
Y llevo cuatro en transición.
Pero no llega esa madurez.
Esa que venden.
Esa que huele a seguro de vida
y muebles de catálogo.
La que se supone que hay que tener.
Y la que, si soy sincero,
me la suda bastante.
No sé lo que es madurar.
Pero creo que sé lo que no es.
Y eso
me lo sé
de puta madre.

Miguel, quizá el problema no es que hayas llegado tarde a la madurez, sino que llevas años esperando una versión que solo existe en los anuncios de seguros: voz pausada, hipoteca ordenada, sofá beige y un plan para los próximos cinco años.
Porque tener chalet, corbata, tres hijos y hablar bajito no garantiza que nadie haya madurado. A veces solo significa que ha aprendido a parecer serio mientras sigue improvisando por dentro. Y conservar algo del adolescente que gritaba en el campo tampoco tiene por qué ser un fracaso, siempre que uno se responsabilice de sus actos y no obligue a los demás a cargar con ellos.
A lo mejor madurar no consiste en convertirse en la persona que se…
Excelente reflexión!