TRES AÑOS SIN MI AMIGO JOSELUIVIS
- Miguelitor

- 27 nov 2025
- 2 Min. de lectura

Hoy es un día de mierda, Joseluivis.
Tres años ya.
Tres años sin tu voz,
sin tu cara,
sin tu verdad.
Te fuiste como se van los golpes duros:
rápido, seco, sin avisar.
Hablamos por la tarde,
y por la noche ...
no dabas señal.
Fuimos niños juntos:
pinos, escuela, campo, humo, vida.
Tú eras el listo, el raro, el superdotado,
ese que entendía lo que nadie pillaba.
Legionario con huevos.
Rey del ajedrez.
Jaque mate, porro,
y luego a leer otra vez.
Eras real.
De los que ya no salen.
De los que, si te quieren, te quieren de verdad.
De los que se hacen amigos para siempre,
sin nada,
que tener que firmar.
Hoy he llorado al recordarte,
pero también me he reído, porque joder…
que nos quiten lo bebido.
Tres años sin ti,
más de treinta contigo.
Eso es lo que duele:
que se vaya un buen amigo.
Tú eras el listo, cabrón.
De los que te desmontan con una frase.
El puto amo sin diploma,
sin disfraz,
sin esa mierda que llaman
“lo hace para aparentar”.
Estoy escribiendo un libro.
Sí.
Un libro duro, feo, crudo, de verdad.
Sin “Érase una vez”,
ni colorines ni colorados,
ni princesitas, ni zapatitos de cristal,
ni pollas ni enanos.
Todo lo que escribo sale de ahí,
de lo nuestro,
de lo que hemos vivido,
de lo que no quiero olvidar.
Creo que si alguien tiene cojones a leerlo,
me va a empezar a odiar.
Dale un abrazo a mi hermano.
Dile que le lloro.
Dile que le quiero.
Dile que sigo aquí, tirando como puedo.
Y mira…
no tengo prisa por veros.
Ninguna.
Pero sé que algún día os veré.
Y cuando pase,
vais a tener que aguantarme otra vez.

Hay textos que no se escriben: se expulsan. Lo tuyo hoy no es una entrada, es un desgarro. Se nota que estás hablando desde un sitio profundo, desde un lugar al que uno solo baja cuando la ausenciase hace demasiado grande para guardarla en silencio.
Tres años parecen mucho para cualquiera, pero para quien pierde a alguien de los de verdadno son nada.Tres años es ayer.Tres años es todavía “no me lo creo”. Tres años es seguir buscando su vozen un gesto, en una frase, en una memoria que se abre sola.
La forma en la que hablas de José Luis lo convierte en alguien que se siente vivo en tus palabras. Un amigo de infancia, de verdad, de los…