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Segundo libro del año: Mooch, de Dan Fante


Entre el trayecto de ida y vuelta al dentista

y pasar el día tirado leyendo con la cara hinchada,

me he ventilado el segundo libro del año.


Mooch, de Dan Fante.


Me mola cómo escribe este tipo.

No adorna.

No pide perdón.


En el libro se cae bajo.

Muy bajo.

Y luego se vuelve a levantar,

aunque nadie le esté esperando arriba.


Aquí hay alcohol, putas, drogas,

y todo se cuenta con naturalidad,

como se cuentan las cosas que forman parte del día a día.

Sin épica.

Sin moralina.


Hay noches largas.

Mañanas peores.

Resacas de muerte.


Hay falta de dinero,

cheques cobrados por comisiones,

moteles de mierda

y la sensación constante de ir siempre con retraso en la vida.


El tipo parece duro.

De esos que ya no sienten nada.

Pero no.


Tiene buen corazón.

Está enfermo, sí.

Pero no de maldad:

de alcohol.


Mooch no va de triunfar.

Va de sobrevivir.


Hay sexo sin amor.

Él busca amor.

Pero el amor no se lo van a dar.


Y aun así sigue.

Cae, se arrastra, se levanta como puede.

Sin discursos.

Sin promesas.


Es un libro honesto.

Duele porque no juzga.

Golpea porque no se justifica.


Lees Mooch y entiendes que hay gente que no pierde la humanidad

ni cuando lo ha perdido todo.


Y eso, hoy en día,

es casi punk


Mañana empezamos

Última Slaida para Brooklyn de Hubert Selby

 
 
 

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