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La Simplicidad de la Emoción: Lo que Realmente Importa en la Fotografía Callejera


En la entrada de hoy, quiero hablarte sobre algo que, sin duda, es esencial para cualquier fotógrafo, sea amateur o profesional: la capacidad de una fotografía para comunicar y evocar emociones. A menudo, en el mundo de la fotografía, nos perdemos en análisis técnicos y en interpretaciones personales muy profundas, pero ¿realmente esto es lo que cuenta al final del día?





Como ya sabes, he discutido en profundidad cómo se lee una imagen, abarcando tanto el análisis técnico como la interpretación personal. Sin embargo, es evidente que no todos tienen un conocimiento profundo de la fotografía, y no todos logran hacer una "buena" lectura de las imágenes desde un punto de vista técnico. Pero, ¿es eso realmente malo?


Personalmente, disfruto más mostrando mis fotografías a personas como mi padre, quien no sabe nada de fotografía, que a expertos que tienen un máster en composición y otros conceptos similares. El experto puede buscar defectos y criticar, pero mi padre, si la imagen le habla, simplemente reacciona a ella—se ríe, se emociona, se sorprende. Y, después de todo, ¿no es ese el verdadero objetivo de la fotografía?


Tomemos como ejemplo una foto que tomé en Hong Kong, la cual también aparece en mi libro Ping Pong. Es una imagen de dos personas discutiendo acaloradamente. La titulé "La pareja que discutía por ver quién tiraba la basura".


Sí, es un título ridículo, pero tiene un propósito: captar la atención del espectador y agregar una capa de humor o ironía que haga que la imagen sea más memorable y, tal vez, más vendible.


Cuando mostré esta foto a mi padre, se rió. Para él, el título le dio sentido a la imagen. No importaba que los pies de los sujetos estuvieran cortados o que el encuadre no fuera perfecto según los estándares académicos. Él respondió a la escena y al título; entendió y disfrutó la foto.


Contrastando esto, un profesor de fotografía en Hong Kong criticó la misma imagen por estar mal encuadrada y por no permitir que cada espectador interprete la imagen a su manera. A pesar de su experiencia, este profesor se centró en los aspectos técnicos que, en mi opinión, son secundarios al impacto emocional de la obra.


Este episodio me reafirma en una creencia: la fotografía debe comunicar a nivel humano. El análisis técnico es valioso, claro está. Conocer sobre puntos de interés, recorrido visual, velocidad de exposición y parámetros de la cámara son herramientas útiles. Pero si la foto no comunica, todo ese conocimiento técnico no tiene valor real.


Quiero que mis imágenes hablen a todos, no solo a aquellos con un máster en fotografía. Quiero que capturen una emoción, una historia, un momento... algo que cualquier persona, sin importar su conocimiento técnico, pueda sentir y entender.


Así que, la próxima vez que tomes una foto, piensa en esto: ¿Está comunicando algo? ¿Podría alguien que no sabe nada de fotografía, como mi padre, entender y sentir algo con solo mirarla?


Si la respuesta es sí, entonces has capturado algo verdaderamente especial.


 
 
 

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