La chica que a mí me gustaba
- Miguelitor

- 7 abr
- 1 Min. de lectura

No tendría mas de veinte años.
Guapo. Alto. Rubio. Fuerte.
Y gilipollas.
Fumaba porros como si le pagaran.
Pero si le ofrecían un piti,
decía que no fumaba.
El puto amo del futbolín.
El rey del bordillo con la litrona.
La chica que yo quería, babeando por él.
Y él, de flor en flor.
Ella esperaba las migajas.
Yo esperaba que se estrellara.
Camiseta sin mangas.
Levi’s 501.
El uniforme del cabrón con suerte.
Todo era bonito.
Luego dejó de serlo.
Después se pudrió.
Sabes cómo acaba esto.
Cuando nadie quiere mirar.
Cuando el príncipe azul se destiñe y solo queda el monstruo.
Pum.
Pum.
Llaman a mi puerta.
Es su voz.
Rota.
Ahí empezó todo.
El final.

Hola Miguel. Muy bueno tu trabajo de ponernos a pensar más, para hacer fotografías. Tu frase de la cabecera del blog siempre me recuerda a Juan Rulfo. Mi impresión es que Rulfo no habría escrito las belleza que escribió sin haber tomado antes esas bellisimas fotografías y no las habría tomado si no hubiera tenido los ojos abiertos para ver el mundo. no sé en qué es mejor, si de escritor o de fotógrafo. Y esa es tu invitación, a mantenernos con los ojos abiertos para tener nuestra propia mirada y ser capaces de contar una historia, que esto no va de técnica perfecta. Saludos desde Colombia.
Miguel, este texto es el típico caso de:
“yo no hice nada… pero el karma sí”
El retrato del personaje es perfecto:
guapo, alto, rubio…y con el pack completo de “soy el centro del universo”.
El detalle del porro pero “no fumo” es oro puro. Eso ya te define más que un DNI.
Y claro, tú ahí:
ella mirándole a él
tú mirando la escena
y deseando que el guion cambiara
Spoiler: cambió… pero como cambia la vida, no como queremos nosotros.
Porque todos hemos tenido uno de esos en la película:
el que lo tenía todo, el que parecía intocable, el que iba sobrado
Y luego…pues eso:
“se destiñe”
Me gusta mucho cómo lo llevas al final.
Nada de…