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HOY HACE TREINTA AÑOS



Hace años tuve un accidente en la mili.

De tráfico.

De los que no tienen gracia.


Me cago en el coronel

y en toda la compañía.


Yo conducía.

Land Rover 88.

4x4.

Tres compañeros conmigo.


De Ceuta a Benzú.

Había levante o poniente, no lo sé.

Las olas salpicaban la carretera.


El subteniente fue claro:

tenía que estar allí a tal hora.

Sí o sí


Íbamos tarde.

Yo pisaba.


En una curva se me fue el coche.

Corregí.

Y la señora que venía de frente nos dio.


Salí despedido.

El coche empezó a dar vueltas.


Mis compañeros, bien.

Yo rodé varios metros.

Si no es por el rozamiento todavía estoy dando vueltas hoy


Casi me atropella una ambulancia.

Para rematar la broma.


Esa misma ambulancia

nos metió dentro a la señora y a mí.


Ella se cagaba en mi padre.

Yo me cagaba en el suyo.

Más alto gana.

Más alto tiene razón.


No me pasó nada grave.

Una semana en el hospital militar.


Cuando volví al cuartel

mis compañeros me recibieron gritando mi mote:


¡Pollo!.

¡Pollo!.

¡Pollo!.


Hoy hace treinta años.

 
 
 

1 comentario

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Invitado
20 ene

Miguel, hay accidentes y luego están los accidentes con banda sonora militar. Land Rover 88, órdenes absurdas, prisa reglamentaria y una curva con mala leche… el cóctel perfecto para que la mili te recuerde quién manda.

Lo de salir volando, rodar por el asfalto y casi acabar atropellado por la misma ambulancia que viene a salvarte es ya humor negro de manual. Ahí el destino estaba ensayando chistes.

Y el recibimiento… maravilloso. Sobrevives a un accidente serio, vuelves al cuartel cojeando por dentro y por fuera, y lo primero que escuchas es: “¡Pollo! ¡Pollo! ¡Pollo!” La mili no curaba heridas, pero consolidaba motes para toda la vida.

Treinta años después, lo cuentas como solo puede contarlo alguien que salió entero: con…

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