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HELADO DE LIMON



El niño no paraba de dar guerra.

Y los que estábamos allí ya estábamos hasta las pelotas.


Los padres como si nada.

El crío berreando porque quería un puto helado.

Quince minutos.

Quince.


Y el volumen subiendo como si estuviera probando altavoces.


—No es fácil ser padre —dijo Marcelo.

—Ni hijo —le contesté—. Pero esto en mi casa se habría solucionado rápido.


Un guantazo.


Otra temperatura distinta al helado de chocolate,

pero te deja más suave y aprendes para la siguiente.


—No seas bruto. No se puede pegar a un niño.


—No hablo de pegar. Hablo de enseñar.


No hay derecho a que llevemos aquí un cuarto de hora escuchando al crío de los cojones y los padres mirando el móvil como si no fuera suyo.

Hay que enseñarle al niño.

Y a los padres.


Creo que les voy a decir algo.


—Ni se te ocurra —dijo Marcelo.


—¿Sabes lo que voy a hacer?


Voy a comprar un helado.

Se lo voy a ofrecer.

Y cuando lo vaya a coger, se lo quito.

Que se joda.

Marcelo se rió.


—Estaría gracioso. Pero te metes en un problema.


Y entonces pasó otra cosa.


Una señora de unos setenta.

Vestida como si tuviera treinta.

Reflejos rojos en el pelo.


Sale de la heladería.

Mira al niño.

Le sonríe.


Y mientras todos mirábamos al crío…

Un tipo le agarra el bolso y sale corriendo.

Desaparece entre la gente.


Nadie hace nada.

Ni yo.

Ni Marcelo.

Ni los padres.


El niño vuelve a llorar

A la señora se le desdibuja la sonrisa y el pelo se le torna rojo enfado


Y a mí, de repente, se me antojó un helado de limón.

Me lo compré.


La señora lloraba.

El niño gritaba.

Yo lamía limón.

Marcelo se rió.

 
 
 

3 comentarios

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Lo que viene siendo mirar a otro lado....

Todos, cada uno con sus motivos.

Los padres pasando...por pereza.

Marcelo sonriendo sin plantearse intervenir...por respeto.

La Sra. huyendo con su sonrisa..., por "esto no va conmigo"...

El ladrón a lo suyo...., porque sí.

El niño, sin pensar en nadie a su alrededor...., porque es niño y por tanto egoísta.

Y tú, al final...., lamiendo limón, porque ninguna de tus opciones son políticamente correctas 😊


Así es la vida.

Cada uno con la suya.


Abrazo

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Miguel, esto es maravilloso porque empieza como una guerra civil contra un niño por un helado…y acaba siendo un documental sobre la condición humana con sabor a limón.

Tú ahí, planteando soluciones educativas de alto nivel (el guantazo pedagógico, el helado trampa…) y la vida te mete un giro de guion que ni Netflix.

Lo mejor es el contraste:

  • el niño llorando por un helado

  • los padres pasando olímpicamente

  • tú diseñando estrategias dignas de un sargento

  • y de repente… robo en directo

Y ahí todos, muy valientes con el crío…pero cuando toca moverse de verdad:

silencio administrativo

Eso sí, tú reaccionas como un profesional:

“me apetece un helado de limón”

Prioridades claras.

La señora llorando, el niño berreando, el mundo…

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Berta
1 abr.
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

Menudo giro Miguel. Un besazo

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