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ESE TIPO ES UN PAGAFANTAS



Mi mujer sabe que soy un agarrao.

Salgo de casa con 100 pesetas en el bolsillo por si me tomo un café.

Y si ella quiere algo, que lo pague.


No me gasto nada.

Ya vi en sus días las vacas flacas

y soy del puño cerrao.


El caso es que hace poco vino su prima, la que vive en Canadá.

Muy maja ella, por cierto.

Y se fueron a cenar:

mi mujer, su hermana y su prima.


Yo me quedé en casa,

no fuera a ser que me tocase pagar la cena de cuatro.

Esa noche cené un vaso de agua fría,

que llena el estómago.


Volvió tarde, se lo pasó muy bien

y cenaron en un japonés.

Ole sus cojones.


Me gusta cuando mi mujer se lo pasa bien:

una mujer contenta es una noche de gloria.

O eso pensaba el iluso de mí.


Me dijo que la cena no la pagó la prima,

sino su exnovio.

Y noté un poquito de sorna, como diciéndome:

“Ya la podías haber pagado tú”.


Ella sabe de sobra que yo no pago una cena,

y menos si no voy.

Y que, si voy, encima soy el que más come.


Pero no me reí por no pagar.

Me reí por lo del exnovio de la prima.

Pagafantas.


A ver si nos enteramos:

un hombre que paga la cena a los primos de su ex es un puto desesperado.


O le sobra la pasta hasta el punto de limpiarse el culo con ella,

o quiere volver a meterla en caliente.

No hay más.


Que me follen dos veces ahora mismo

si voy yo a pagarle la cena a algún primo de alguna exnovia.

Que les den por culo,

hablando mal y pronto.


Les deseo lo mejor,

que sean felices y coman perdices,

pero que las paguen ellos.


Se lo expliqué:

que eso no es ser un caballero,

ese tipo quería otra cosa.

No lo entendió.

O no quiso.


Llegó contenta,

y yo pensaba que esa noche no le dolería la cabeza…

me quedé a dos velas.

No hubo fiesta en la cama.


Eso sí,

tampoco di mi brazo a torcer.


No pago una cena a los primos de mis ex

porque no me sale de la punta del peine.


Que beban agua fría,

como yo.

 
 
 

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Enrique Murciano
Enrique Murciano
02 dic 2025
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Aquí tenemos al Fari del ahorro, al Chuck Norris de la peseta, al único hombre que puede entrar al Mercadona y salir ganando dinero.

Tu mujer ya te tiene calado: eres tan agarrado que cuando te rascas el bolsillo las monedas lloran.

Sales de casa con “100 pesetas” por si te da un mareo y necesitas un café. 100 pesetas. Eres tan vintage que ni la máquina de café te las acepta. Pero tú insistes por si cuela.

Y si tu mujer quiere algo, que se lo pague ella. Faltaría más. Por eso os queréis: ella compra y tú…tú guardas tickets por si hay devolución.

Llega la prima de Canadá, muy maja, muy simpática, pero claro…tú la ves comoun agujer…


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