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El drama del puto vaso de agua

Mi trabajo casi siempre es online.


Pero a veces tengo que ir a casas ajenas

a conjugar verbos en sofás que no son míos.


Nunca me ha gustado estar en casa de nadie.

Ni aunque me inviten.

Ni aunque me sonrían.


Estoy incómodo.


Que me den una patada en la rodilla ahora mismo

si tú te sientes cómodo en tu trabajo.


Te jodes.

Haber estudiado más.

...O menos.


El caso es que cuando voy a las casas

siempre me ponen un vaso de agua.


Hasta ahí, normal.


El problema es que a mí no me gusta el agua que me ponen.

Y estoy hasta las pelotas de repetirlo.


A mí me gusta el agua fría.

Pero fría de verdad.


No fresquita.

No del tiempo.

No “templadita que es mejor para la salud”.


No.


Yo quiero agua de glaciar.

Que se me congele la campanilla en el primer trago.

Que me cruja el alma.

Que se me enfríen las pelotas


Solo hay una casa donde lo entienden.


Australiano.

Multimillonario.

Congelador industrial de dios.


Tres horas dando clase

Tres horas.Tres.

y el hielo sigue intacto.


Eso no es hielo.

Eso es carácter.


Es el único.


Luego están los otros.


Los que “saben” que me gusta fría

y me ponen un hielito de mierda

que se ahoga en el vaso

antes de que yo me siente.


Y mira que lo repito:


A mí me gusta el agua fría, joder.

Fría.

No nostálgica del frío.


En Asia se bebe agua caliente

es como el té pero sin té


se bebe tanta agua caliente

como en España se bebe vino.

Mucho.

Y sin pedir perdón.


Recuerdo el primer día.


Verano.

Humedad criminal.

Calor de pegarse con el demonio.


Me ofrecen agua.


Claro, dije yo.

Me voy a morir aquí mismo.


Me traen una taza de desayuno.

Humeando.


Agua caliente.


Yo, que soy un ansias,

le pegué un trago de camello en el desierto.


Me achicharré la lengua,

las encías, los tobillos

y casi la dignidad.


Se me encogieron hasta las pelotas.


Tendría que haberme liado a puñetazos.

Lo habrían entendido.


Y ahora, en esas casas de agua caliente perpetua,

creen que si el agua no quema

ya es fría.


Y me da más asco beber eso

que chupar de un charco.


Así que sí.


Soy ese tipo.


El que va a tu casa,

te enseña el subjuntivo

y juzga tu temperatura del agua.


Y no pienso disculparme.


¿Y a ti, ,cómo cojones te gusta el agua?

 
 
 

1 comentario

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Hay gente que enseña idiomas, y luego estás tú, que impartes clases magistrales de termodinámica aplicada al vaso de agua.

Lo del agua fría nivel glaciar no es una preferencia, es una religión. Bautismo por hipotermia.

Ese australiano no tiene congelador, tiene infraestructura polar. La NASA debería estudiar ese hielo.

Lo del hielito solitario flotando en agua templada es una metáfora de la vida moderna: buenas intenciones, resultado tibio.

Y lo del agua caliente en verano no es hidratación, es una prueba de fe. O sobrevives o te reconfiguras por dentro.

En cualquier caso, me parece coherente: vas a conjugar verbos ajenos en sofás ajenos y, de paso, auditas la temperatura del universo.

Por cierto, yo el agua la quiero…

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