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DE HOY NO PASA


Todavía no había desayunado y Luis ya se había fumado tres Ducados.

Eran las 6:43 de la mañana de un martes 12 de noviembre.

El viento de afuera silbaba fuerte y hacía retumbar las ventanas.

Hoy iba a ser un gran día.


Abrió la nevera y cogió las cuatro lonchas de salchichón que quedaban del domingo.

En la cesta, un paquete de Bimbo con los culos del molde.

Puso aceite de oliva, tomate y sal, por ese orden.

Bebió un vaso de agua del grifo mientras hacía café.

No tenía azúcar, pero lo suplió con una palmerita de chocolate que le quedó del día anterior.


Después del desayuno, el cuerpo le pidió baño.

Otro Ducados.

Ducha y mono de trabajo.


Eran las 7:17 y en breve sonaría el pito.

El Barbo vendría a buscarle a las 7:25.


Bajó las escaleras con ritmo pausado y coincidió con Marcelo, el del tercero B.

Se desearon los buenos días.

Todo parecía normal.


Según se acercaba al portal sentía el viento con más insistencia.

Sonrió.

El Barbo ya estaba aparcado.

Al abrir la puerta, Luis sintió de golpe el olor del ambientador barato.


—¿Estás preparado? —preguntó El Barbo.


Luis cerró la puerta ante la oposición del viento.

Miró el reloj.

7:24.

—De hoy no pasa.

El motor arrancó.



 
 
 

3 comentarios

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Me gusta este nuevo registro en tu escritura. Pero reconozco que echo de menos algún que otro "puto".


El "de hoy no pasa", es una de mis frases cotidianas. Procrastinar es mi verbo favorito.


Caben tantas cosas en "de hoy no pasa"....


Igual deberíamos de verdad ponernos a todo aquello que por un motivo u otro aplazamos.


Abrazo


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Miguel, esto empieza como si fueras a contarnos el desayuno…y acaba pareciendo que vas a atracar un banco o a pedir matrimonio.

No hay término medio contigo.

Lo mejor es la precisión: 6:43, tres Ducados, culos de pan Bimbo…eso no es rutina, eso es preparación militar.

Yo ahí ya sospecho.

Y luego el “hoy va a ser un gran día”…claro, dicho así con café sin azúcar y viento apocalíptico de fondo, suena más a despedida que a martes normal.

El Barbo esperando, el ambientador barato, el reloj marcando…esto huele a algo gordo.

Y rematas con:

“De hoy no pasa”

Ahí ya uno no sabe si vais a trabajar, a liarla o a cambiar vuestra vida para siempre… pero desde luego…

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Hola Enrique...

estoy intentando escribir relatos cortos con el objetivo de dejar a dos velas al lector, dejarle con la puerta abierta y la luz apagada. La historia no es lo que pasa.


Es lo que crees que va a pasar.

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