google.com, pub-5910565945802022, DIRECT, f08c47fec0942fa0
top of page

Subscribe to our newsletter - Don't miss it!

The kids who blocked my way into the church

English // Español

Maybe it was not a good idea to tell them that my intention was not to pray, who knows, maybe I should have told them that the church is God's house and everyone is welcome, maybe a few coins or some candy in my pocket will save me from a, let's call it unnecessary fear of a bunch of tadpoles next time. Here is my experience with the children who blocked my way to church, Manila, December 2019


There were a lot of them, although three would have been enough. They were daring, brave, confident, agile and they were playing at home and that always gives a plus of daring, bravery and confidence, not of agility, that is won in the street and not by playing in front of your audience, but we already know that if someone is a black belt of agility those are the children closely followed by the squirrels.


That day I was alone, as I like to be when I go out to photograph, thus avoiding distractions and finding scenes to immortalise, I found at least one scene, this one you see, but I admit that I would have liked to be accompanied, which is how I like to be when I smell danger, I smelled it, I was afraid.



Recto Avenue in Manila is a large, long and crowded street with pedestrians, street vendors and fighting cocks tied to any object from which they could not escape. There are perpendicular streets every ten/twenty metres which, although smaller and shorter, are also as crowded as the main avenue and it was on one of these streets that I fearlessly decided to get lost and photograph. I walked a lot, bought a couple of pieces of fruit from a street vendor, hydrated myself, interacted with everyone who greeted me and asked to take a photo and so on until I reached a neighbourhood where there were plenty of children and fighting cocks, a pleasure for a photographer. At a slow pace between photo after photo and smile as an international greeting I saw a church, always a good place to visit regardless of your beliefs or lack of them, one thing is faith, prayer and all that goes with religion and another is to enjoy its exterior architecture, interior and art. As I approached the door of the house of God I saw that the smile as an international greeting did not work and that it was the children and not the roosters who were ready for the fight. The first one approached with a hand in front of him which in international language means STOP, the second one put on a paper bag as a hood which in international language means CAUTION and they came closer and closer, a third one climbed on the carcass of a porch while looking at me defiantly, I don't know what it means in that language, the feeling was one of fear and distrust for the receiver of the message.


They surrounded me closely without smiling in the slightest, they were as amused to see me as I was to be there, I told them in English, Spanish and international language ¨church¨ but they did not understand, did not listen and did not want me there. In this church you don't pray, so turn around and go back to where you came from, that's what I understood, so I left with my camera, my loneliness and with fear, I immortalised it with this photograph.




 


Quizá no fue buena idea el decirles que mi intención no era rezar, quien sabe, quizá debiera haberles dicho que la iglesia es la casa de Dios y que todo el mundo es bienvenido, quizá unas moneditas o unos caramelos en mi bolsillo me salven de un, digámosle miedo innecesario de una pandilla de renacuajos la próxima vez. Aquí os cuento mi experiencia con los niños que me bloquearon el paso hacia la iglesia, Manila, diciembre de 2019

Eran muchos aunque con tres hubiera bastado. Eran atrevidos, valientes, confiados, ágiles y jugaban en casa y eso siempre da un plus de atrevimiento, valentía y confianza, no de agilidad, esa se gana en la calle y no por jugar ante tu público, pero ya sabemos que si alguien es cinturón negro de agilidad esos son los niños seguidos muy de cerca por las ardillas.


Aquel día estaba sólo, como me gusta estar cuado salgo a fotografiar evitando así distracciones y encontrando escenas que inmortalizar, encontré al menos una escena, esta que ves pero te reconozco que me hubiera gustado estar acompañado que es como me gusta estar cuando huelo el peligro, lo olí, pasé miedo.




La avenida Recto en Manila es una calle grande, larga y masificada de peatones, vendedores ambulantes y gallos de pelea atados de cualquier objeto de donde no se pudiesen escapar. Salen calles perpendiculares cada diez/veinte metros que, aunque más pequeñas y cortas también están masificadas como la avenida principal y fue en una de esas calles donde yo, sin miedo decidí perderme y fotografiar. Anduve mucho, compré un par de piezas de fruta a un vendedor ambulante, me hidrataba, interactuaba con todo aquel que me saludaba y pedía que le hiciese una foto y así hasta que llegué a un barrio donde abundaba niños y gallos de pelea, todo un placer para un fotógrafo. A paso lento entre foto y foto y sonrisa como saludo internacional vi una iglesia, siempre un buen lugar que visitar independientemente de tus creencias o falta de ellas, una cosa es la fé, rezar y todo lo que conlleva a la religión y otra es disfrutar de su arquitectura exterior, interior y arte. Según me acercaba a la puerta de la casa de Dios vi que la sonrisa como saludo internacional no funcionaba y que eran los niños y no los gallos los que estaban preparados para la pelea. El primero se acercaba con una mano delante que en lenguaje internacional significa STOP, el segundo se puso una bolsa de papel como capucha que en el lenguaje internacional significa PRECAUCION y se acercaban más y más, un tercero se subió a la carcasa de un porche mientras me miraba desafiantemente, no sé lo que significa en aquel lenguaje, la sensación fue de miedo y desconfianza para el receptor del mensaje.


Me rodearon muy de cerca sin sonreir lo más mínimo, les hacia tanta gracia el verme como a mí ese momento estar ahí, les dije en inglés, español y lenguaje internacional iglesia pero ni entendían, ni escuchaban ni me querían ahí. En esta iglesia tú no rezas, así que date media vuelta y vete por donde hayas venido, fui lo que entendí, así que me fuí con mi cámara, mi soledad y con más miedo que Dios talento por donde había venido, eso sí, lo inmortalicé con esta fotografía