FELIZ NAVIDAD A TODOS
- Miguelitor

- 25 dic 2025
- 2 Min. de lectura

Diciembre.
El frío te muerde los cojones.
De crío era otra cosa.
Vacaciones.
Los niños de San Ildefonso cantando una pasta que nunca verías.
Y los besos en un portal.
Dientes contra dientes.
El aliento helado.
Han pasado treinta y cinco años.
Y a veces creo que sigo allí, congelado en ese portal.
No me malinterpretes. Me gusta este mes de mierda.
La sopa que te quema la lengua.
La manta hasta las cejas.
El baño diario en el mar.
Sales y buscas en la entrepierna
Y no lo encuentras
el frío se lo ha llevado.
Incluso me alegra ver a la gente feliz.
Qué cojones.
Pero hay algo que no se mueve.
Algo que se quedó quieto.
No estoy roto. No es eso.
Me agarro a la vida con las uñas.
A los colegas.
A las risas.
Pero son ellos.
Los huecos.
Las sillas vacías.
Los fantasmas que se sientan a la mesa y no comen.
Los que se piraron sin avisar.
Por eso no me muevo.
Les guardo el sitio.
Les impido pudrirse en el olvido.
Y mientras, sigo aquí.
En un vagón hasta el culo de gente.
El tren avanza.
Yo no.
Agarrado a la misma barra fría,
sintiendo el traqueteo en los huesos.
Pensando en los que no están.
En los que se bajaron antes.
En los que dejaron el sitio vacío
sin mirar atrás.
Y también en los que sí están.
Los que siguen sentándose a la mesa.
Los que llaman.
Los que aparecen.
A esos, y a todos
feliz Navidad.
Que no falte la salud.
Que haya algo de suerte.
Algún éxito, pequeño o grande.
Y, si puede ser, un poco de rock and roll.
Y si no hay rock and roll,
tampoco pasa nada.
Felices fiestas a todos



Miguel, este texto duele bien. Duele como el frío de diciembre: no mata, pero se queda.
Has conseguido poner palabras a algo que muchos sentimos y casi nadie sabe explicar:seguir avanzando mientras una parte de uno se quedó quieta, guardando sitio. No por tristeza permanente, sino por lealtad.
Lo de las sillas vacías es de una verdad brutal. No están, pero pesan.Y a veces uno no se mueve no por miedo, sino por respeto.
Me gusta especialmente que no haya victimismo. Hay vida, hay risas, hay gente que sigue llamando y sentándose a la mesa. Eso también es una forma de resistencia.
El tren avanza, sí. Y tú sigues ahí, agarrado, consciente. Eso ya es mucho.
Gracias por escribirlo así,…