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Todo lo que necesitamos del infierno. Capítulo 8: Vino caliente y somantas de hostias

Después de agarrarle las pelotas a Jert

y mandarlo al psiquiatra,

Duffy hace lo lógico.


Se va a casa de Marvella.


La amante.


Tiene llave.

No llama.

No pregunta.

Entra.


Y ahí está ella.


A cuatro patas.

En pelotas.

Gimiendo.


Mientras un chaval le da por detrás.

Con dos cojones.


Ella pensaba que Duffy estaría de vacaciones con su mujer y su hijo.

Y oye,

tampoco hay nada de malo en follar con otros.


No te jode.


Duffy no monta un numerito.

Se presenta.

Saluda.


El chaval, en mitad de la faena, se llama Skipper Frong.

Su padre tiene la cadena de comida rápida Chick’N’Fish.


Perfecto.


Capitalismo y culo al aire en la misma escena.


Marvella, con el cuello doblado, mirando por encima del hombro.

Una imagen incómoda.


Duffy le pregunta, con ironía,

si había pensado en follarse a algunos cachorrillos en su ausencia.


Y se va a la cocina.


Se prepara un sándwich.

Bebe vino caliente.

Como si nada.

Como si todo.


Dice algo que me encanta:


Nada más refrescante que una buena somanta de hostias.

Había pensado salir borracho a la calle

para que le pegaran una paliza.


Eso ya no es orgullo.

Es ganas de sentir algo.


Cuando Skipper y Marvella terminan,

van a la cocina.


El chaval se despide educadamente.

Ella le reprocha a Duffy no haber llamado.

Él pide disculpas por haberla avergonzado.

Ella dice que no está avergonzada.


Con dos cojones.


Duffy le cuenta que no se fue de vacaciones con Tish.

La escena huele mal.

Muy mal.


Llaman al timbre.


Es Jert.

Enfadado.

Y con dolor de pelotas.


Le dice que no le parte la cara porque lo quiere ver en los juzgados


Duffy no tiene miedo.


Jert le recuerda:


No solo te denunciaré yo.

También Tump, por la patada del frontón.

Hay testigos.

Y tu mujer también te denunciará.


Duffy dice que sigue sin tener miedo.


Pero pregunta.

Por curiosidad.


—¿Cómo cojones sabías que estaba aquí?


Respuesta:


Todo el mundo en esta puta ciudad sabe que te estás follando y alimentando a Marvella.

Puto zorrón


Todos.

Incluida Tish.


Silencio.


Jert se va.

Marvella le pregunta si es verdad lo de las pelotas.

Si de verdad hizo subir a Jert a la mesa

y lo hizo cacarear.


Sí.


Era verdad.


Y aquí te das cuenta de algo:

Duffy ya no controla la narrativa.

Es el loco del pueblo.

El marido traicionado.

El socio violento.

El amante ridículo.


Y todavía dice que no tiene miedo.


Vamos a por el nueve.


Porque esto ya no es caída.

Es demolición pública.

 
 
 

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