top of page

Más PUNK que cualquier foto épica


Esta foto ni grita, ni impacta

ni falta que le hace


No está hecha para que digas “wow”.

ni para que la entiendas


Es una foto de permanencia.

De esas que no se entregan rápido.


Incomoda un poco. Claro, no la entiendes


El punto de vista no es el habitual.

Ese pie en primer plano, desenfocado,

invadiendo casi todo, no está ahí por estética.

Y la mano. ¿Por qué cojones la mano?


Está ahí para joderte la posición cómoda.

No miras la imagen desde fuera.


Estás dentro.Te guste o no.


Hay dos planos.

Uno casi abstracto.

Otro más definido.

Uno siente. Otro observa.


Y esa distancia no es técnica.


Es emocional.


No estoy enseñando nada espectacular.

Estoy colocando al que mira en un lugar raro.


Y eso me interesa más que cualquier composición perfecta.


Hay mucho vacío.

Mucho aire.

Mucho silencio.


No compite.

No seduce.

No intenta agradar.


Respira.


Y si no sabes estar en silencio, te vas a aburrir.


No pasa nada.


A la izquierda hay algo.

Una mirada.


No explico qué es.

No hace falta.

Está ahí.

Y mira.


Y cuando algo dentro de la imagen te devuelve la mirada, ya no eres espectador tranquilo.

Hay tensión.

Sutil.

Pero está.


No me interesa el “qué es”.

Me interesa el “desde dónde”.

Desde dónde estoy fotografiando.

Desde qué estado.

Desde qué cuerpo.

Desde qué cansancio.

Desde qué pausa.


No hay acción.

No hay historia clara.

No hay moraleja.


Hay suspensión.

Hay descanso.

Hay un momento que no intenta ser nada más que eso.


Y eso hoy es casi un acto de rebeldía.


Porque todo tiene que gritar.

Todo tiene que explicarse.

Todo tiene que venderse.


Esta no.


No voy a explicarla más.

No quiero que la consumas.

Quiero que la mires.

Si te quedas, bien.

Si no, también.


No todas las imágenes buscan impacto.

Algunas buscan permanencia.

Y eso, ahora mismo,

me parece más punk que cualquier foto épica.

 
 
 

1 comentario

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación

Lo interesante de esta imagen es que, aunque digas que no grita, sí hace algo mucho más incómodo: obliga a quedarse.

Ese pie invadiendo el plano no es solo una cuestión de encuadre. Es una frontera. No miramos la escena; la atravesamos. No hay distancia cómoda desde la que analizarla. Estamos tumbados ahí, respirando ese mismo aire blanco.

La mano, más que explicar, sujeta. Sujeta el cuerpo, pero también sujeta el punto de vista. No es una foto “de algo”. Es una foto “desde algo”. Y eso cambia todo.

Ese vacío que mencionas no es ausencia. Es espacio mental. Es el ruido apagado después del ruido. Y hoy en día, que todo compite por llamar la atención, una imagen que…

Me gusta
bottom of page