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Lee friedlander, el fotógrafo complejo


© Lee Friedlander

Las fotografías mostradas en este post han sido conseguidas en internet y se muestran en este blog/post sólo y exclusivamente para dar a conocer a quién por aquí se acercase el trabajo de este gran fotógrafo. Asimismo, las fuentes consultadas para escribir este post son mencionadas y con enlace directo al sitio original al final de este post

Lee Friedlander, el fotógrafo complejo


© Lee Friedlander


Lee Friedlander es uno de los fotógrafos más infravalorados o quizá desconocidos en lo que respecta a la esfera de Internet/medios sociales. Por supuesto, Friedlander es uno de los pilares de la fotografía y es conocido por todo aquel que estudia fotografía. En mi caso, cuando empecé a fotografiar, no tenía ni idea de quién era y ni siquiera había oído hablar de él, la primera vez fue en el canal de youtube del maestro Dr Oscar Colorado.


Cuando vi el vídeo que Oscar nos presentaba empecé a indagar acerca de su fotografía y he de decir que no entendí nada, de hecho me pareció muy mal fotógrafo, con muy mal gusto y peor técnica, ...muy atrevida mi opinión, lo sé, así que intenté entenderlo por h y por b viendo más vídeos acerca de su trabajo. Según dice el Dr Colorado al empezar el vídeo, Lee Friedlander es uno de los más grandes creadores visuales contemporáneos así que vi más de sus fotografías e incluso me compré un libro sobre él. No sólo empecé a comprender su trabajo sino que me parece un tío con dos cojones, un genio atrevido, como son los genios, diferentes y atrevidos. Hoy en día, es otro de los fotógrafos que me inspiran a la hora de fotografiar.
















© Lee Friedlander


Lee Friedlander, nacido en Washington EEUU en 1934, comenzó a fotografiar el paisaje social estadounidense en 1948. Con una habilidad para organizar gran cantidad de información visual en composiciones dinámicas, Friedlander ha realizado imágenes humorísticas y conmovedoras entre el caos de la vida en la ciudad, el denso paisaje natural y otros innumerables temas. Friedlander también es reconocido por un grupo de autorretratos que comenzó en la década de 1960, reproducidos en Self Portrait, una exploración a la que volvió a recurrir a finales de la década de 1990, y que fue publicada en una monografía por la Galería Fraenkel en 2000.


Entre las numerosas monografías diseñadas y publicadas por el propio Friedlander se encuentran Sticks and Stones, Lee Friedlander: Photographs, Letters From the People, Apples and Olives, Cherry Blossom Time in Japan, Family y At Work. A partir de 2017, el artista y Yale University Press publicaron una ambiciosa serie de seis libros titulada colectivamente The Human Clay (La arcilla humana), una amplia colección de retratos callejeros y ambientales seleccionados y editados por Friedlander a partir de su extenso archivo, muchos de ellos inéditos.


© Lee Friedlander


La obra de Friedlander se incluyó en la influyente exposición New Documents de 1967, comisariada por John Szarkowski en el Museo de Arte Moderno. En 2005, Friedlander recibió el prestigioso premio Hasselblad y fue objeto de una importante retrospectiva itinerante y de un catálogo organizado por el Museo de Arte Moderno. En 2010, el Museo Whitney de Arte Americano de Nueva York expuso la totalidad de su obra, America by Car. En 2017, la Galería de Arte de la Universidad de Yale expuso y publicó algunas de sus primeras obras, fotografías de 1957 de los participantes en la Peregrinación de Oración por la Libertad en Washington, D.C. Su obra se encuentra en importantes colecciones, como el Instituto de Arte de Chicago, el Museo George Eastman, el Museo Metropolitano de Arte, el Museo de Arte Moderno, la Galería Nacional de Arte, el Museo de Arte Moderno de San Francisco y el Museo Whitney de Arte Americano, entre otras muchas.



© Lee Friedlander

En todas las fuentes que he consultado hablan del amor de Lee Friedlander por el Jazz, de hecho no sólo estuvo haciendo portadas para discos de Jazz durante 20 años y para el sello Atlantic sino que dice que después de la fotografía el Jazz es su segunda pasión. ¿20 años? ¿Estuvo el señor Friedlander fotografiando para portadas de discos de Jazz durante 20 años? Dicen que 20 años no es nada hasta que te toca hacer lo mismo todos los días durante ese periodo, Lee lo hizo muy bien, por eso lo contrataban y confiaban en su trabajo, pero entonces, ¿Por qué era tan diferente su trabajo fotográfico ¨profesional¨ (el de las portadas de Jazz) a sus creaciones y visión de las calles? ¿Por que sus fotografías en las calles son tan complejas? Se me ocurre poco que decir, nada más que era tan subversivo y distinto a los demás que esa complejidad le hace único.


Lee Friedlander en el instituto


© Lee Friedlander

En el instituto, trabajó en una tienda de cámaras, ayudó a un fotógrafo de retratos local y recibió consejos de Stan Spiegel (un DJ local y fotógrafo independiente). A los 16 años, Friedlander adquirió una ampliadora Omega D-2 y todos los accesorios para poder centrarse en su incipiente carrera como fotógrafo independiente. Recibió muchos trabajos y a cual más extraños enviados por Spiegel, lo que le permitió empezar a trabajar como fotógrafo independiente.


A Spiegel le gustaba el jazz, y a Friedlander también. Supongo que ambos hablarían mucho de fotografía y de jazz, lo que aumentó el interés de Friedlander por ambas artes. En su tiempo libre, Friedlander solía pasar mucho tiempo escuchando jazz en la radio, e incluso acudía a las tiendas de discos locales.


© Lee Friedlander

Friedlander cuenta una anécdota de cómo se topó con el famoso Louis Armstrong:


"Una vez, estaba escuchando música para empezar de nuevo, soñando despierto, y levanté la vista. Louis Armstrong estaba sentado a mi lado, y dije: 'Vaya'. Y él dijo: '¿Cómo estás, chico?'".


También comparte sus experiencias persiguiendo constantemente la escena del jazz:


"Cada vez que podíamos oler la música, estábamos allí. Tenía un amigo que conocía un club afterhour, donde los músicos iban a improvisar después de tocar. El local no tenía licencia de alcohol; supongo que así fue como entramos. Una vez hubo un grupo negro con un bajista albino, llamado Cecil Young Quartet. Era bastante moderno para aquellos tiempos, de hecho, muy moderno".



Friedlander también comparte el profundo impacto emocional que el jazz tuvo en su vida. Recuerda un momento en el que escuchó por primera vez a Charlie Parker y Nat King Cole al piano en Seattle:


"Me quedé boquiabierto. De alguna manera, supe exactamente de dónde venía. Me hizo comprender que todo era posible".



© Lee Friedlander


© Lee Friedlander

Muchos de nosotros y de los maestros que conocemos tanto clásicos como contemporáneos nunca fuimos/fueron a una escuela de fotografía. Yo personalmente no lo he hecho y creo que tampoco es muy necesario, discúlpeme usted si cree que no estoy en lo cierto, no digo que esté mal ir a una escuela fotográfica sino que no lo veo realmente necesario. Sorry. Se aprende mucho disparando, viendo el trabajo de otros fotógrafos y consumiendo mucha fotografía, yendo a exposiciones, comprando libros, hablando con otros fotógrafos, consultando internet y otros más gerundios... y sale mucho más barato que un curso en Photoespaña qué ó estás becado o te sobran 7000 leureles como nos sobran a todo el mundo, siento que aparezcáis aquí PhotoEspaña, como siento lo que cobráis y que muchos de mis compañeros no puedan acceder a esos Másteres, yo, evitando comentarios de gente que se sienta ofendida no tengo ni el nivel para acceder, ni el dinero, ni el tiempo, ni la distancia... ni na de ná.


© Lee Friedlander


Admito que las escuelas de fotografía y estos máster precios Renault Twingo pueden ser geniales (establecer una red de contactos, aprender los fundamentos, los másteres y el feedback de los profesores sobre los proyectos), pero, y vuelvo a repetir la mayoría de nosotros no tenemos acceso a ello y es por cuestion de pasta (plata, lana, dinero si me lees desde sudamérica)



Al grano...

Entonces, ¿cómo aprendió Friedlander más sobre la fotografía?


Para empezar, después de graduarse en el instituto se fue a Los Ángeles a la Escuela de Diseño del Centro de Arte para seguir su interés por la fotografía. Sin embargo, se aburrió rápidamente del curso de introducción a la fotografía, ya que aprendió todo lo que necesitaba haciendo trabajos extraños mientras estaba en el instituto.


Lo que empezó a hacer, en cambio, fue visitar el curso de pintura avanzada del fotógrafo y pintor Edward Kaminski.


© Lee Friedlander

Como es lógico, al profesorado de la escuela le molestó que Friedlander no asistiera a sus cursos de fotografía. Friedlander decidió entonces abandonar la escuela. Afortunadamente, Kaminski (que vio potencial en el joven Friedlander) le invitó a alquilar una habitación encima de su estudio y a vivir con su familia. A lo largo de estos años, Friedlander recibió de Kaminski una gran fuente de mentores y consejos sobre fotografía, pintura y otras formas de arte que Friedlander probablemente encontraba más interesantes.


Mientras Friedlander se iba haciendo más mayor, continuó con su pasión por el autoconocimiento y la educación. En el libro Friedlander, Peter Galassi relata cómo Friedlander visitaba las bibliotecas y analizaba todos los libros de fotografía que podía en su tiempo libre:


"Cuando Szarkowski llegó al MoMA, Friedlander ya tenía muy avanzado su propio programa (improvisado pero constante) de autoformación. Buscar los libros de Evans y Atget era lo de menos, consumía muchos libros de fotografía de la guerra civil americana, de seguridad agrícola, de aves, retratos, moda...



© Lee Friedlander


Un muy buen amigo mío, fotógrafo él y muy bueno y que sí había ido a la escuela de fotografía, Rusa, en su caso por nacionalidad y educación, me dijo una vez que a él le enseñaron una regla (no me imagino las reglas en Rusia, deben ser algo más que reglas) que nunca debes tener tu propio reflejo o sombra en una fotografía. No sé si otras escuelas enseñan esto, si es así, desde el día que lo digan hay que solicitar de vuelta el dinero invertido en Rupias, leureles o pesetas. Yo no tengo Máster en fotografía, pero sí un máster en como aparezco en la escena, como Hitchcock mediante mi sombra y si ya vemos el trabajo de Friedlander o de verla la escuela de mi amigo el ruso se pondrían más colorados que la PLaza Roja de Moscú. ¡Vamos qué!

Friedlander utilizaba su reflejo o su sombra muy bien en sus imágenes, añadía sus propios autorretratos en muchas de sus fotografías. De hecho, tiene los suficientes como para publicar su propio libro sobre ello: Lee Friedlander: Autorretratos.


Esto es lo que dijo Galassi (Curador del MoMa 1986) sobre Friedlander y sus autorretratos




"De una manera que se estaba convirtiendo rápidamente en un sello distintivo de su trabajo, Friedlander fue tras la idea como un perro va detrás de un hueso, animando a su yo sustituto a comportarse como un personaje con un sinsentido propio. Su sombra se convertía en protagonista de minidramas de la calle; o a veces era simplemente el transeúnte bobo, o el imbécil entrometido que no puede resistirse a meter la cabeza en las cosas.

El reflejo de Friedlander también ofrecía una gran cantidad de oportunidades para el autodesprecio cómico. Muchas de estas imágenes son como chistes internos de una convención de fotógrafos, burlas de las pruebas y tribulaciones del oficio".



© Lee Friedlander

Una de las cosas que más me gusta de la obra de Friedlander es cómo es capaz de incorporar mucho contenido en sus fotografías. Fotografías Abigarradas, llenas de cosas, donde el espectador se pierde encontrando o intentando identificar el punto de interés. Friedlander era muy consciente de cómo enmarcaba sus escenas, y quería añadir más complejidad a sus tomas mediante la adición de contenido de interés.


¿Cómo se hace esto? He de reconocer que estoy intentando hacer mi propio trabajo que puedes echar un vistazo aquí y que me está gustando, ya que estoy aprendiendo a mirar de otra forma.

Lee Fridlander, para empezar, siempre que era posible, añadía elementos de primer plano a sus fotografías. En una entrevista, explica que le gustaban los "obstáculos" del primer plano, mientras que otros fotógrafos los evitaban:


"Otra persona podría alejarse medio metro para quitar esos postes y árboles y otras cosas del camino, yo casi camino medio metro para meterme en él, porque es parte del juego al que juego. Ni siquiera soy consciente de ello; probablemente me dejo llevar por él... es como un placer encontrado. Has encontrado algo que te gusta y juegas con ello el resto de tu vida".


Gran parte del trabajo personal de Friedlander se realizó con un objetivo de 35 mm en su Leica, y algunos de sus trabajos posteriores con una Hasselblad ultra gran angular. Explica la importancia del objetivo gran angular para añadir más contenido a sus imágenes:


"Cuanto más amplio es el ángulo, más se puede responder instintivamente, porque todo en la imagen se lee como si estuviera enfocado, aunque no lo esté.


Creo que eso es parte del truco de un objetivo gran angular, que te permite tener más cosas, quizá en primer plano o en el fondo, como quieras verlo. Incluso si algo está un poco pero fuera de foco, tiene la tendencia a sentirse como si estuviera casado con las otras cosas".

Lee Friedlander ha trabajado en una gran variedad de proyectos a lo largo de su vida fotográfica. Entonces, ¿cómo se las arreglaba para clasificar todos estos proyectos y trabajar en varios a la vez?


A través de esta entrevista con María en una edición de la "Smithsonian Series Photographers at Work" lo entendemos mejor.


Maria: "¿Trabaja en una serie de fotografías sobre un tema concreto hasta agotarlo, o simplemente fotografía y deja que surja cada cuerpo de trabajo?"


Friedlander: "Simplemente trabajo y tiro las fotos en una caja que dice "X" o lo que sea, y eventualmente si la caja se llena merece ser vista. A menudo trabajo en dos, tres o cuatro de esas cosas a la vez. La gente me dice que todas parecen estar bien pensadas, y eso es porque he trabajado en ellas durante mucho tiempo".


En resumen, Friedlander clasifica sus fotografías, y decide si un proyecto merece la pena si empieza a coleccionar mucho de ese tema. No sólo eso, sino la importancia de trabajar en un proyecto durante mucho tiempo.


La entrevista continúa y María le pregunta a Friedlander por qué trabaja así. Friedlander responde:


"En cierto modo me libra del encaprichamiento, porque no pienso en ello más que en que estoy haciendo este pequeño trabajo todo el tiempo. Y ni siquiera sé cómo va a ser hasta varios años después, cuando empiezo a mirarlos". Los desnudos, por ejemplo, tardaron doce años o así, y no los miré realmente con detenimiento durante ese tiempo. Simplemente fueron a parar a cajas".


Como fotógrafos, una de las cosas en la que nos esforzamos por tener es más control. Más control sobre el fondo, más control sobre los gestos de nuestros sujetos, más control sobre nuestras cámaras, más control de la situación...


Sin embargo, al final del día (especialmente en la fotografía de calle) tenemos poco o ningún control sobre el resultado de nuestras fotos. No podemos cambiar la luz del sol, no puedes cambiar la reacción de la gente en la calle y no puedes controlar los sucesos aleatorios, vamos, que no tenemos el control que quisiéramos aunque eso, hace que espabilemos.


Las dos únicas cosas que realmente puedes controlar (como dice David Hurn en "On being a photographer") son el lugar en el que te encuentras y el momento en el que haces clic en el obturador.


Friedlander amplía la idea de que tenemos poco o ningún control sobre el resultado de nuestras fotografías, y utiliza algunas analogías deportivas interesantes:


"Si coges a alguien como Michael Jordan y le dices: 'Michael, en un momento determinado, cuando estés corriendo por el campo y te llegue el balón, ¿qué harías? Porque hay mil cosas que podrías hacer: podrías desplazarte casi a cualquier parte o podrías hacer pasar la pelota o tirar, regatear... Seguramente el mismo Jordan no tendría ni idea porque tendría que ver lo que está pasando en ese momento y donde está el. Incostestable


Y creo que la fotografía está atascada con ese mismo tipo de momentos, especialmente si no eres un fotógrafo de estudio. No tienes mucho control".


Así que, ¿cómo podemos conseguir algo más de control cuando se trata de fotografía de calle, si es posible? Bueno, una de las cosas más importantes es mantener siempre los ojos abiertos y estar preparado. Al fin y al cabo, en las calles ocurren algunas de las cosas más impredecibles, incluso más allá de nuestros sueños más salvajes:


"A veces, trabajando con una cámara, alguien hace algo que va más allá de lo imaginable. Garry Winogrand hace fotos de cosas que ni en tus sueños más salvajes pensarías que podrían existir en el mundo. Hay una foto de la lengua de una vaca con un sombrero de vaquero que se convierte en algo hermoso; parece una pieza de arquitectura. Ni en tus sueños más locos se te ocurriría eso y eso es porque él era consciente de que podía ser posible. Estaba allí cuando ocurrió y su cabeza funcionaba así. O mira esa pareja en la quinta avenida con el mono que parece una familia. Son fotos locas, pero a la persona más imaginativa del mundo no se le ocurriría ese conjunto de cosas".


Friedlander también profundiza en la importancia de controlar dónde nos colocamos para conseguir una mejor fotografía de una escena:


"La cuestión de dónde situarse es interesante. De lo que realmente estamos hablando es de un punto de vista. Si nos fijamos en los aficionados o en la gente que hace fotos, hacen cosas curiosas. La mayoría, obviamente, no sabe dónde colocarse. Se paran demasiado cerca, se contorsionan¨o demasiado lejos y pierden todo el punto de interés¨.


Fotografías sin personas



Friedlander estaba interesado en capturar "El paisaje social americano". Esto incluía fotografías que incluían personas o no, en algunos de sus trabajos más bien se centra en la señalización, esculturas, graffittis, escritos en la calle, coches, habitaciones de hotel


Si miras algunos de los mejores trabajos de Friedlander, muchos de ellos no incluyen personas. Más bien se centra en la señalización, las esculturas interesantes, los números, las palabras, las letras, los coches y otros objetos íntimos.


Creo que esto es lo que hace que el trabajo de Friedlander destaque sobre el de todos los fotógrafos callejeros de la historia; el hecho de que sus fotos que no incluyen personas sigan teniendo tanta humanidad y cuenten tanto sobre la sociedad estadounidense.



Estas fotografías hechas en habitaciones de hotel reflexionan sobre la soledad, la presencia humana está al otro lado de la pantalla y se convierten en sustitutos de personas que no están



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