FELIZ AÑO, CABRONES!
- Miguelitor

- 31 dic 2025
- 2 Min. de lectura

Voy a terminar el año como lo empecé
Trabajando.
Porque no sé hacer otra cosa.
Haciendo fotos.
Porque a veces es lo único que me salva.
Escribiendo en el blog.
Porque callarme nunca se me dio bien.
El año ha sido una mierda.
De las buenas.
Con pérdidas que no se compensan
ni con tiempo
ni con hostias.
También han pasado cosas decentes,
no voy a mentir.
Estuve en España.
Vi a algunos fotógrafos.
Hice talleres.
Disparé fotos.
Muchas malas.
Alguna que se queda.
Pero ha sido una mierda
porque despedirse de alguien
al que quieres cerca
no entra en ningún plan de vida.
Y aun así pasa.
Saludos al cielo,
que ahí arriba también habrá ruido.
A veces no queda otra
que meterte en la ducha
y aguantar el agua fría
hasta que se te ordenen las ideas
o se te callen.
No he llegado a mi peso ideal.
Me han faltado doce kilos.
Doce.
No uno ni dos.
He hecho ejercicio,
he nadado,
he madrugado
como un cabrón disciplinado
que se cree sus propias mentiras.
He leído lo que prometí leer
y diez libros más.
Treinta.
Ya tengo otros treinta apuntados,
por si sigo sin aprender.
La academia de fotografía va bien.
Hong Kong.
Hispanoparlandia.
Gente que aprende
mientras yo finjo que sé lo que hago.
La escuela de español va mejor aún.
Cada vez más alumnos.
Todos aprobando exámenes
con notas que yo no saqué jamás.
Para no tener estudios
y haber sido mal estudiante,
igual resulta que no soy tan inútil.
Con dos cojones.
He discutido con mi mujer
dos veces al mes.
Lo justo.
Lo sano.
Lo pactado con la vida adulta.
También me he dejado la pasta
en dentistas de Hong Kong
que te cobran lo que cuesta una hipoteca
por mirarte la boca
y decirte “abre más”.
Ahora escribo esto
camino de currar,
camino de hacer fotos,
camino de seguir colándome en China
sin tener que besarle el culo
al de inmigración.
Porque en 2026
no solo voy a hacer fotos en China
También me van a reimplantar el diente
que hace veinte años
salió disparado
en un combate de judo.
Y esta vez
sin pagar una mensualidad
como si fuera un castigo divino.
El 2026 empieza
mal peinado
y con dos cojones.
Doce kilos de más.
Treinta libros en el Kindle.
Cero promesas bonitas.
Solo ganas
y mala hostia bien dirigida.
Te pido, me pido:
doce kilos menos,
treinta libros más,
algún que otro estudiante,
que no nos falte nadie
y una sonrisa de dentista
recién licenciado.
Y si tengo que discutir con mi mujer,
que así sea.
Eso quiere decir
que ahí seguimos.
Feliz año, cabrones.



Miguel,
hay textos que no se felicitan: se acompañan. Este es uno de esos.
Se nota el año pesado, el que no se va con las uvas ni con propósitos nuevos. Pérdidas que no se compensan y trabajo que no se negocia, porque es lo único que sostiene cuando todo lo demás falla.
Me gusta que no vendas esperanza barata. Hay curro, fotos, libros, alumnos, discusiones medidas y dientes carísimos.Vida real, con sus grietas bien visibles.
Seguir haciendo fotos cuando no apetece nada es una forma muy honesta de seguir vivo. Escribir, también. No callarse es casi un acto de resistencia.
Que el 2026 llegue despeinado y sin promesas es una buena señal. Mejor mala hostia enfocada que optimismo de…
Feliz año Miguelitor y no pares de escribir!!