top of page

Crónica de una victoria

PRIMERA PARTE.


Hoy se acaba la puta guerra.

Después de ocho meses, me devuelven lo que es mío.


Me van a poner un diente Air Jordan.

Un colmillo afilado para morder la vida otra vez.

Y he sonreído.

Mellado, pero he sonreído.


Por primera vez en mi puta vida, voy contento al dentista.


Que me den por culo si quepo en mí.

Lo primero que voy a hacer al salir de allí es buscar una palabra con F.

La que sea.

Y la voy a decir en mayúsculas

Sin que me vibre la puta piñata.


Me acuerdo del hijo de puta que dijo que un implante no dolía.

Todavía pienso en su cara.

Y en por qué cojones no se la partí en dos.


Un implante no duele.

MIS COJONES.


Duele la puta aguja.

Duele el taladro en el hueso de la cara.

Duele cuando se te hincha la jeta como si te hubiera reventado Topuria.

Duele en el bolsillo.

Duele en la confianza.

CADA PUTO DÍA.


Pero hoy se acaba.


Son las siete de la mañana

y estoy en el barco

y luego un tren de esos que van a toda hostia


Esto no es una graduación.

Esto es salir del puto talego.

Y recuperar lo que es tuyo.


Con dos cojones.

 
 
 

1 comentario

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación

Miguel, después de ocho meses esto ya no era un tratamiento dental, era una campaña militar. Había bajas, agujas, taladros, inflamación, dinero desaparecido y un enemigo perfectamente localizado en la boca. Que hoy te planten por fin el Air Jordan de los dientes merece más una ceremonia de entrega de medallas que una cita con el dentista.

Me ha gustado especialmente lo de buscar una palabra con F para estrenarlo. Después de tantos meses calculando cómo hablar, comer y sonreír sin que la piñata te recordase que allí había una obra pública en curso, lo mínimo es salir de la clínica diciendo FERROCARRIL, FOTOGRAFÍA, FERNANDO o FELICIDAD a voces, solo por comprobar que todo sigue en su sitio.

Y respecto al…

Me gusta
bottom of page